
Un nuevo proyecto impulsado por el sistema de Naciones Unidas busca fortalecer la agrobiodiversidad y la seguridad alimentaria en Sudamérica mediante la conservación de semillas y el apoyo a la agricultura familiar.
La iniciativa, denominada “Raíces”, se desarrolla de manera conjunta en Argentina, Bolivia y Brasil y tiene como objetivo mejorar los sistemas de semillas para la agricultura regenerativa, promoviendo prácticas sostenibles adaptadas a las condiciones locales. El programa forma parte de una estrategia global orientada a transformar los sistemas alimentarios y apoyar a pequeños productores rurales.
En Argentina, el proyecto comenzó sus actividades en las provincias de Misiones y Jujuy, donde se trabaja junto a agricultores, técnicos e instituciones científicas para conservar variedades criollas y fortalecer bancos comunitarios de semillas. Estas acciones buscan proteger la diversidad genética de los cultivos, considerada clave frente al cambio climático y la inseguridad alimentaria.
La propuesta promueve metodologías participativas que integran conocimientos científicos y saberes tradicionales, permitiendo que los propios productores seleccionen y mejoren semillas adaptadas a sus territorios. Además, incluye capacitaciones técnicas, intercambio de experiencias y el desarrollo de herramientas adecuadas para la agricultura a pequeña escala.
El proyecto beneficiará a miles de agricultores familiares, con especial participación de mujeres, jóvenes y comunidades indígenas, reforzando su rol en la conservación de semillas y la producción de alimentos saludables.
Financiada por la Unión Europea a través del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y ejecutada por organismos regionales y nacionales, la iniciativa busca avanzar hacia sistemas alimentarios más resilientes, sostenibles e inclusivos, fortaleciendo la autonomía productiva y el desarrollo rural en la región.