
En la Patagonia argentina se puso en marcha un acuerdo de “convivencia” entre productores rurales y ambientalistas para proteger al chorlito ceniciento, una de las aves más amenazadas del mundo, cuya población se estima en menos de 1000 ejemplares.
Esta especie migratoria elige reproducirse en las orillas de lagunas de la estepa patagónica, muchas de ellas ubicadas en campos privados dedicados a la actividad ganadera.
Un modelo de conservación colaborativa
La iniciativa es impulsada por la organización Ambiente Sur a través del “Proyecto Pluvianellus”, que promueve acuerdos voluntarios con productores, empresas y organismos públicos para compatibilizar la producción con la conservación de la biodiversidad.
El programa se desarrolla en dos etapas:
- Diagnóstico y planificación de cada campo
- Implementación de medidas concretas, como protección de nidos, monitoreo de aves y manejo del territorio
Entre las acciones más importantes se encuentra la instalación de estructuras protectoras para evitar que el ganado pise los nidos, uno de los principales riesgos para la especie.
Productores y ambientalistas, juntos
Más de diez establecimientos de Santa Cruz y Tierra del Fuego ya participan del programa. Los productores destacan que la iniciativa no afecta la actividad ganadera y permite conocer mejor la fauna local, generando beneficios tanto ambientales como productivos.
Un ejemplo de equilibrio entre producción y naturaleza
El proyecto busca demostrar que es posible lograr un equilibrio entre la actividad económica y la conservación de especies en peligro. En un ecosistema frágil como la estepa patagónica, este tipo de acuerdos podría convertirse en un modelo replicable para proteger otras especies amenazadas.